Arrevoire¡¡¡

 

Círculos...

 

 

Casualidades...

Logística...

Amistades peligrosas...

 

Un mal día lo tiene cualquiera...

Paciencia...

De andar por casa...

 

 

Y si paseando por la playa te los encuentras...

Lunes por la mañana...

Imagina...

 

La niña que está agachada y sostiene una lupa en la mano, de mayor quiere ser cantante. El niño que está detrás de ella, no. El niño quiere ser futbolista. De la foto no vemos más porque está cortada. Pero si pudiésemos ampliar la imagen por la izquierda, veríamos que detrás del niño hay otro niño, y luego otro, y después otro. Y cada uno quiere ser una cosa distinta. Hay uno de ellos (el vigésimo sexto empezando a contar desde la niña) que, de mayor, lo que quiere es ser taxidermista, lo normal. Si nos fijamos, son siluetas oscuras, como sombras. Y cuando eres una sombra, es muy fácil imaginar. Lo malo es que luego te vas clareando, creces, y te conviertes en un hombre con un traje gris. De todos los niños que aparecen (y que no aparecen) en la fotografía, el único que consiguió su objetivo fue el taxidermista. La niña que quería ser cantante, trabaja de dependienta en una perfumería. Y el niño que quería ser futbolista, es bedel del Ministerio de Fomento. Pero sus sombras se han quedado para siempre pegadas a la pared, imaginando.

 

 

Solitarios...

 

 

Clickeando...

Farsa...

 

Amistades peligrosas...

 

Parecidos razonables...

 

Artes escenicas...

 

La mujer que tiene un arbusto en la cabeza siempre había querido dedicarse al espectáculo. Un día se colocó el arbusto sobre los hombros, se desnudó y salió a la calle. Al principio, los viandantes le tiraban algunas monedas, por aquello de la novedad, pero resultaba un número demasiado limitado como para que perdurase en el tiempo. Por desgracia para ella, cuando se concienció de que así no tenía futuro, ya era demasiado tarde: el árbol había echado raíces y no había forma de desencajarlo de la cabeza. Con el tiempo, se ha acostumbrado a su nueva fisonomía. Ahora, se ha apuntado a clases de inglés e informática, a ver si aprueba unas oposiciones o algo así. Lo de vivir con un arbusto en la cabeza lo lleva bastante bien.. El único inconveniente es que tiene que comprarse jerséis de cuello muy ancho, para que le pasen por la cabeza .y cortarse el pelo con las tijeras de podar. Bueno, y lo de los perros, eso de que cada vez que se queda un rato quieta, se le acerque un perro y le orine los tobillos. Será porque la confunden con un árbol, digo yo.

 


Gentil...

 


El primero en saltar el charco fue él.

—Ahora vas tú—, me dijo.
Pero yo, que soy un caballero, le cedí mi puesto al tipo de detrás. Y el hombre saltó. Luego fui cediendo mi lugar a cuantos estaban tras de mí (Soy un caballero, eso creo que ya lo he dicho)
Cuando saltó el último y ya estaban todos al otro lado, incliné la viñeta hasta inundarla de agua. Fallecieron por “ahogamiento”, según explicó sagazmente el forense. 
Yo me salvé, claro, porque soy de esa clase de gente a la que le gusta ceder el paso.

 

 

En la final de la VIII edicón de Relatos en Cadena, en la Cadena SER, julio de 2015. issuu.com/lgti/docs/articulo_12__-final_anual_del_relat?e=2430101/14074192

 

 

En la entraga de premios de accesorios YK (JM Sanchez, de verde alegre, gfas y cava en mano, como procede en estos casos , junio de 2015 (Buen vino, buena compañía y exquisito el lomo...)

En Jaen, Junio 2015, entrega de premios "Cuenta hasta 150", 40 grados, lugar precioso, contundentes migas de bacalao, buen vino y mejor aceite...

En la entrega de premios de la maraton de microrrelatos de Navacerrada, mayo 2015 (Pista: yo NO soy el de los pantalones azul/alegre por los tobillos...)

 

 

 

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